
Hace mucho tiempo atrás leí en una revista algo que me hizo darme cuenta de la diferencia de pensamiento entre hombres y mujeres. En una revista de esas de mujeres le preguntaban al staff de la susodicha revista, cual habia sido el momento más importante de sus respectivas vidas.
Uno de los pocos hombres que trabajaba en la misma contestó que un viaje al Africa le habia cambiado la vida. El hombre habia visto gran parte del Africa y habia sido testigo de las grandes riquezas naturales que allí habian, pero también las grandes pobrezas humanas. Habia sido testigo de la gracia con que casaban las leonas, pero también ver lo penoso, niños victimas del apartheid merodeando en los basureros buscando siquiera un poco de sustento.
La idea de viajar y vivir aventuras inmediatamente llenó mi mente de niño, hasta que leí lo que habia escrito la próximo persona del staff de la revista. Era una mujer que contaba como el nacimiento de su hija habia cambiado totalmente su vida. En ningún momento dijo que ser madre habia sido bueno o malo, sino que era una vida llena de sacrificios, penas y glorias. En fin, sus palabras se reflejaban el amor más puro y noble.
Comparando las dos entradas reflexioné en seguida que el momento más importante de aquel hombre probablemente afectaría solamente a él. El hombre habia tomado una experiencia y la había internalizado. Mientras, el momento más importante de la mujer tendría repercuciones en la vida de su hija, y también en la vida de los hijos de su hija, y en los hijos de estos generación tras generación. La mujer habia externalizado el amor.
Mientras que el momento más importante del hombre fué algo que obtuvo, el de la mujer fué algo que dió...









