¿Bueno, y que tiene que ver Chicola (Viejola?) con este post? Nada, aparentemente...
Fuí a escuela pública, desde kindergarten hasta high school, en un pueblo que alegadamente pertenece a la zona metropolitana. Toa Baja. O sea, que fuí a la escuela en el culo del mundo y las estrias se me han quedado marcadas por toda la vida.
La diferencia entre el pueblo proper de Toa Baja y un pueblo fantasma, sin fantasmas, es poca. Ni tan siquiera los tecatos vagabundean por sus calles. Pero cuando uno está joven, chamaquito, ese tipo de cosas son un reto. No voy a decir ahora que yo era un chico daring, por el contrario, he sido un apendejado toda la vida. Sin embargo, la vida aparenta tener un tendencia de ponernos en situaciones que nos ayudan a sobresalir, a escapar de nuestros limites. (¿Apendejado, he dicho? Me he descrito de una manera cute para no hacerme sentir mal yo mismo.)
En la Adolfina High el ultimate bad action of daring era cortar clase. Una o dos era suficiente, y luego aparecerce en la escuela como si tan tan. Siendo apendejado, de seguro no hubiese cortado nunca una clase. A no ser, porque convencí al grupito de aquellos que me conocian lo suficiente como para darme la mano a cortar clase conmigo. Al principio no fuimos lejos, el patio de la high. Luego, luego la guaguita del frente. Con el tiempo, el arcade con aspecto de bar de mala muerte justo al lado de la casa alcaldía. Con el tiempo, nos dimos el ultimate trip, cojer la guagua pública hasta Bayamón, y comprar comics a peseta en el paseo mientras nos dirigíamos a Canton Mall a ver las nenas de la Bayamón High (a las cuales, sin motivo, considerabamos hardcore).
Pero bueno, fué en una de las escapadas al arcade que la mayoría del grupo tuvo su primera "experiencia" con una persona homosexual que, para sorpresa de todos, era uno de "nosotros". Sin embargo, la verdad es que Carlos era un newcomer que con el tiempo comenzo a janguear con nosotros sin que explícitamente lo invitaramos.
Nunca me cayó bien... Pero volvamos al cuento...
Para llegar al arcade tomabamos un callejón que se encuentra entre la ahora abandonada casa alcaldía y susodicho arcade. En cualquier otro pueblo ese callejón representaría prime real estate para tecatos y/o drug pushers; per en Toa Baja, ese callejón está desierto. En realidad, la palabra callejón suena ominosa para ese tramillo.
Justo antes de entrar al callejon, tal vez por la oscuridad que permeaba en el tramo y que creaba un aire de complicidad, secretividad y stealthtyness; fue que Carlos se tiro el comentario:
"Tu puedes ser pato y no saberlo!"
El comentario fue dirigido a quien en aquel momento era mi mejor amigo, y que también se llama Carlos. Yo no me había percatado del comentario, pues aquel día dirigía la excursión extracurricular mientras que ambos Carlos se habian quedado rezagados. Me dí cuenta de la mala reacción de Carlos al comentario que el otro Carlos le había hecho. Mi amigo Carlos avanzó hasta el principio de la procesión y me hizo el relato de lo sucedido. No me sorprendió.
No se si Carlos esperaba que yo le partiera la cara al otro Carlos, o que yo lo agitara/aprobara para que el mismo lo hiciera, pero a mi el asunto me estuvo sumamente gracioso. Aunque, por respeto a mi amigo las carcajadas no escaparon de mi cerebro.
No estuve pendiente ese día, mientras estuvimos en el antro de obscuridad entremezclada con luces de colores que despedían los monitores de las maquinitas, de si hubo algún intercambio verbal entre los Carlos. Pero en mi mente, la historía tenia principio y final. Carlos estaba enamorado de Carlos, habia puesto el pie en el agua para ver si estaba fría y la encontró congelada. Carlos tenía dos opciones, seguir en el grupo y conseguir que Carlos le partiera la cara o penar por Carlos desde lejitos.
Carlos tomó una decisión sabia; me imagino que Carlos (mi amigo) le dejó claro lo mal parado que estaba...
Desde ese día mi amigo Carlos se volvió fuertemente homofóbico. Aun en estos días se le hace difícil recibir un abrazo de otro hombre, inclusive de mi que me ha conocido practicamente toda su vida.
Al otro Carlos lo ví hace par de años, tenía cara de tecato y ropa que le hacía juego. Trabajaba yo en el gobierno y como estaba clean cut, well dressed y encorbatado creo que no me reconoció... O tal vez si, ¿que mas dá?
De la high school se que está cerrada por haber sido construida con asbestos.
De los otros miembros de la ganga no sé un carajo...
De Toa Baja nadie sabe, ni les interesa.
The information soldier is leftist libertarian...










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