"Some people have told me they don't think a fat penguin really embodies the grace of Linux, which just tells me they have never seen an angry penguin charging at them in excess of 100mph. They'd be a lot more careful about what they say if they had."

— Linus Torvalds

Personal

A Actualizar El Résumé

White Board

El "turn-over rate" anual, o sea la cantidad de empleados entrantes y salientes, en el lugar donde yo trabajo es relativamente alta. Se estabiliza por meses, para luego incrementar exponencialmente por semanas.

Es algo cíclico, me he podido dar cuenta durante los pocos meses (casi siete) que llevo allí.

El problema se agrava, puesto que una cantidad significativa de empleados no son empleados en realidad, sino consultores. Es una práctica común, puesto que a las empresas se les hace más fácil retener los consultores que desee, y disponer de aquellos que no necesite.

El problema se agrava aún más; cuando existe un intermediario entre el consultor que hace el trabajo y la empresa donde trabaja dicho consultor. Pudiese darse el caso, que la empresa donde trabaja el consultor tenga una desavenencia con el intermediario. En cuyo caso todos los consultores que trabajan por medio de ese intermediario podrían verse afectados.

Personas mucho más inteligentes que yo podrían indicar que "recortar" de este modo las relaciones entre dicha empresa y el intermediario pudiese crear no menos problemas para la empresa en especial cuando dichos "recortes" no son del todo inusuales. No son extraños.

Regresando de un almuerzo un compañero de trabajo me preguntó: "Tu sabes si tu estás en la lista negra? Ah?!"

Yo no sabía un carajo de lo que me estaba hablando, porque francamente tengo mucho trabajo como para estar pendiente de los últimos chismes laborales. Pero como no me gustó la manera en que se me dirigió; rápidamente le contesté: "Yo no se mucho. Solo que yo soy el primero en la lista... Y eres el segundo..."

El hombre se puso pálido, como si se le hubiese salido la caca sin querer, y espepitó todo lo que sabía en el momento. Lo cual mas o menos era el efecto que yo buscaba.

Yo por mi parte, me dedicaré a realizar el trabajo que me han dado. Yo pienso que independientemente de que el supervisor directo o la gerencia indirecta cometa errores (recordemos que todos somos seres humanos falibles) mi responsabilidad es hacer el mejor trabajo posible según me lo permitan las circunstancias.

La calidad de mi trabajo no debe, no puede, depender de otros...

Pero por si acaso... Voy a actualizar mi résumé.

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28.3% of married test takers prefer the Internet over sex.

Only 3.6% of test takers own a Jar Jar Binks t-shirt, though
56.0% of them don't own a lightsaber (priorities == messed up).

Entrevista Difícil

Basura

En estas últimas semanas he estado yendo a varias entrevistas. Pero algo me pareció muy curioso. Mientras estuve desempleado en Julio, Agosto y Septiembre, solamente me llamaron para cuatro entrevistas. Ahora, en Enero, ya he tenido casi una docena de entrevistas en menos de tres semanas.

Lo que sucede, me dijo una headhunter, es lo siguiente. Mientras en Agosto las compañías están velando los gastos y asegurándose de no pasarse del presupuesto asignado. En Enero las compañías empiezan con el presupuesto anual nuevo, y el cielo es el limite.

Por eso ahora, me llueven las llamadas para entrevistas, y yo las estoy aprovechando todas. No porque esté descontento con mi empleo actual (aunque como dije antes, estoy un poco desilusionao), sino porque tengo curiosidad por saber si puedo obtener una mejor oportunidad. Mi problema es que yo no tengo idea de lo que valgo. No como programador, pues estoy seguro de que solo soy un programador promedio. Sino mas bien, mi valor como empleado, pues creo que si soy un excelente recurso y eso tiene que valer algo.

Por un lado la búsqueda de oportunidades ha sido muy buena. Ya como que me he acostumbrado al ritmo de pregunta-contestación, pregunta-contestación de la mayoría de las entrevistas. También, me han hecho par de pruebas de las cuales he salido bien. Incluso he perdido el miedo de preguntar y presionar para que me digan cuanto paga, cuanto realmente paga tal o cual puesto; y si es posible que me ofrezcan la misma cantidad.

Por otro lado, el haber aprendido a presionar al entrevistador es una navaja de doble filo. Uno me dijo que yo era demasiado ambicioso (WTF? Me?). Uno me dijo sin miramientos que me faltaba experiencia (pero era una plaza gerencial, ok?). Pero lo peor que me pasó fue uno que me dijo que:

"Los otros candidatos están mas comprometidos que tú."

Yo soy tan tonto que de momento no pude creer que eso fuese remotamente posible (Yes, sometimes I'm a dick) y se me escapó un: "Cómo?"

A lo que el entrevistador respondió:

"Uno de los otros candidatos terminó una maestría y está trabajando en una cafetería donde le pagan una porquería. Muchísimo menos que a tí. La otra... La otra lleva sin trabajo once meses..."

Confieso que eso me dio pausa. Y supongo que hasta la cara de confianza que llevaba se me desmoronó. Pero el entrevistador continuó...

"Pero no te preocupes, porque tu eres mejor que ambos. A ti es el que yo voy a recomendar. Pero cuando vengas a la entrevista final no estaría mal que fueras un poco más humilde..."

El hecho de que el entrevistador me dijera que pasaría a la entrevista final no lo pude registrar. Mucho menos el juicio que el había pasado sobre mi persona.

Mi cerebro se resbaló en la tangente...

Me había puesto a pensar en quien sería aquella muchacha, o tal vez era una doña, que llevaba once meses sin trabajo. Como habría podido subsistir once meses sin trabajar, cuando los cuatro meses que yo estuve sin hacerlo me parecieron tan imposibles de sobrevivir. Tendría familia? Hijos pequeños?

Me sentí como un cabrón.

No importa el hecho que el entrevistador probablemente estaba mintiendo para darme una lección. No importa que por más que yo quiera no me es posible escoger la competencia a la ahora de buscar empleo. Por más raciocinio que le busqué. Sentí que solo soy otro hijo de puta más.

Otro hijo de puta más que camina sobre la tierra...

Incompletos

A veces me creo escritor. Pero como muchas otras cosas, ese oficio me queda grande. O por lo menos eso pienso yo. A veces me pongo a escribir, para luego no terminar. En tiempos inmemoriales los escritos quedaban en libretas llenas de polvo que solían encontrar por si solas el camino hasta el basurero más cercano. Pero ahora esos escritos malformados suelen encontrar su camino a recovecos digitales, y cual esqueléticos fantasmas me sorprenden al encontrarlos de cuando en vez. Me llenan la mente de culpa por no haberlos hecho nacer del todo. Aquí les traigo dos principios, ojo son dos principios sin final...

Marta, La Caimana

La circunferencia del cigarrillo en sus labios la molestaba. Le parecía insuficiente.

"Yo a ti te conozco...", dijo un fallido interlocutor.

Su cerebro no registró sonido alguno. No porque el alcohol se hubiese apoderado de sus sentidos, sino porque se encontraba en uno de esos momentos donde ningún ser humano podía entrar a su conciencia. Miró los restos del limón dulce que zozobraban en el trago. De momento sintió ganas de chupar mil limones agrios; pero con el abandono que solo unas cuantas veces había experimentado en su vida. Aquella vida llena de abandonos.

El próximo es más largo. Y aunque lo diga yo mismo, me parece que es mucho más interesante.

La Confesión de Estela Méndez - Prólogo

Áldama extinguió su cigarrillo, ahogándolo con índice y pulgar, en el curvo océano del cenicero de metal grisaseo, pardo.

Estela Méndez estaba sentada frente a el. Una mesa, también de metal pero con un tope de falsa madera, los separaba. En un extremo de esta, el cenicero; en el otro una grabadora. Un resplandor fantasmal iluminaba la habitación, pero poco penetraba en el velo de encaje negro que caia en cascada sobre el rostro de la viuda.

Áldama hubiese ofrecido cigarrillo. Y así, pudiese haber visto mejor la cara de la viuda. A cualquier otra le hubiese dicho que se quitará el sombrero, que quería ver su rostro mientras le hablaba. A cualquiera otra, más no a esta. Por otro lado, ofrecer un cigarrillo a un sospechoso es la manera más fácil de establecer una relación con este. Aun cuando en la habitación las etiquetas de ley y criminal estuviesen firmemente establecidas, fumar un cigarrillo... Une. Intercambiar humo, como una si fuese una copulación incorpórea, podía crear lazos entre seres disimiles. Pero Áldama sabia que la Señora Méndez no caería en trampas sicológicas tan sencillas y baratas.

Cerró sus ojos. Y mientras concentraba su atención en escuchar, pensó en tres palabras para definir a la viuda: peligro, coraje, pasión. Se sorprendió de su intuición. Ciertamente ninguna otra viuda le hubiese ganado tal definición. Mucho menos aquella viuda que tocaba ya las puertas hacia un medio siglo de existencia. Aquella viuda que había vivido veinte años con el prófugo más buscado, y que había conocido al rebelde más conocido de esta patria.

No dudaba ni un segundo que sería difícil obtener una confesión de aquella mujer, amante, esposa, amiga, espía, asesina...

Como ven, los dos envuelven a un personaje femenino. A mi me parece que uno de los mayores retos para un escritor es crear un personaje femenino verdaderamente creíble y no una caricatura de femineidad y sexualidad. También me parece interesante que los dos incompletos envuelven el acto de fumar, cosa que yo nunca he hecho en la vida.

Creo que me haría bien una critica constructiva...

Desilusionao'

Work Monitor

Cuando llegué al trabajo nuevo mi periodo de training duró exactamente medio día...

Ya por la tarde estaba debuggeando una aplicación que hacía meses que no corría bien. Era una aplicación que genera dinero no solamente para la compañía para la cual trabajo sino también para un socio de negocios. Naturalmente que los socios no estaban contentos. En par de días corregí todo, e incluso implemente unos cambios pendientes que automatizan la aplicación.

En menos de tres meses acabé con todos los trabajos pendientes de alta prioridad que me asignaron. Además de bastantes misas sueltas de baja prioridad para la gerencia, pero de bastante ayuda para los usuarios en general. Por esto último ya la gente de no menos de media docena de divisiones me conocen y me llaman directamente para preguntarme si yo les puedo resolver.

Me gano veinte dolares la hora...

Por mucho más dinero mejores programadores que yo, bueno "mejores" entre comillas, no han querido venir a trabajar donde yo estoy trabajando.

El ambiente es demasiado fuerte, la complejidad técnica es bien alta, las presiones son bien fuertes, las horas de trabajo largas. No muchos quieren... no muchos pueden trabajar así. Y sin embargo a mi si me gusta. Yo me siento super cómodo...

Pero me gano solamente veinte pesos la hora...

Aparentemente, como han visto mi compromiso, mi experiencia y la clase de recurso que soy, me han cambiado de división. De las mas "fácil" a la más "difícil". De web a contabilidad. Y no solo eso sino que ahora ayudo con los proyectos más importantes, soy enlace entre distintas divisiones, y soy responsable de todas las implementaciones de los programas de mi nueva división.

Mi problema no es la responsabilidad. Al contrario, mientras más la responsabilidad, mientras más la presión mejor yo me siento. Mientras mas aprendo, más me convierto en un apoyo para la compañía. Estas son cosas que yo no rehuyo. Mi problema es que anteriormente yo pensaba que era necesario demostrar que uno puede con la responsabilidad para entonces recibir la justa recompensa. Pero ahora no. Si ya tengo la responsabilidad, también ahora quiero lo que merezco.

Lamentablemente, me parece que lo que me prometieron no me lo van a cumplir. Mi cheque de hoy dice veinte por hora, y ya me adelantaron que el próximo también dirá lo mismo.

Pero esta vez no voy a esperar abnegadamente a que reconozcan y recompensen lo que valgo. No voy a creer en promesas, sino en hechos. No voy a ser una victima...

Ya revisé el résumé, ya me moví, ya tengo una entrevista para la semana que viene, ya voy a re-enviar résumés, ya yo se lo que valgo y ya no voy a esperar...

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